¿ Ves ?
Fue un día que en el mapa, recorrió todas las estaciones que hasta hace poco, se habían cerrado.
Veo como pasa el tiempo, y lo único que me crece es el pelo y la cara de una niña detrás de su abuelo marco un hito importante en el día.
Era nada más que un mar de dudas y remordimientos que mordían sus labios hasta herirlos, desgastando los dedos, activando más enzímas cohartadotas de la libertad y mencionando anécdotas que no lo era, sino un verdadero karma.
Se mezclaban las cosas, una era la debida, otra la que algunas veces trajo mas de algún orgullo. Se buscaba la respiración en entonces.
Se acerco la cajera, ofreciéndole una escapatoria no debida, falsa pero reconfortante.
El choque de ideales lanzo su más estúpida magma hacia fuera; evitando como de lugar, dañar sus ropas.
El viaje era tan largo, era tan fuerte pero al mismo tiempo que en los sueños se hacia efímero. Que no se podían perder las ropas que tanto se habían lavado, para llegar al final del viaje, con póstume presencia ante ellos, de una forma digna.
Buscando, encontré tú carta platón.
Decías, tantas frases que hoy día; no valen nada. Valías hombre, sentías, eso creo es espero de ti.
A veces sientes que son tantas cosas que pasan por tu cuerpo que no las sientes, o talvez perdiste la costumbre de sentir, detalles ínfimos de roce, de frío.
Siempre andabas así, al acecho de el frío para sentirte vivo.
Te preparabas para algo, sin saber lo que era, pero te cuidabas para ello, esperando el momento indicado, ni siqueira sabias la señal indicada, solo guardabas con paciencia el espacio breve en que no ibas a estar.
Pero, ¿Qué hacías?
Las luces se apagaron y las curvas comenzaron a hacer presencia en tu desgarrado cuerpo, en tus curvas y síntoma de ello era tu afán canibalesco de tus manos.
Amabas la lluvia, tanto como tu fe. Como peregrino recorrías las calles buscándola, expectante y preparado.
¿Esa era tu señal? ¿Sentir como la fría llegada de tus miedos te deslizaban la cara?
Te habías convertido en piedra para entonces, te decían tus escondrijos que detrás de las sillas se escondían y murmuraban a tus espaldas.
Salían manos debajo de tus pies reclamando intención, y te cegaste.
Castigo divino recibiste, piel, siente como el roble de antaños el paso inelocuente de los años, y siente días de vértigo y afearte a serpientes que muerdan tus manos.
Las puertas se deslizaban con totipotencia de amarguras, sonidos metálicos preparaban lo que sería tu nuevo sentir.
Prepárate que esto recién comienza, vamos a ver que haces ahora, cuando la que creías que era fuerte, ante el primer remezón se destruyo ante tus ojos.
Tu convicción.
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pipeeeeeeeeeeeeee dijo
ta weno el texto po aaron en vdd ke si me llego hasta el alma ...
a lo mejor el viejo se puede sentir asi
ia aaron pasate por mi blog po escribi algo ke tu entenderas
y muxo
cuidate
adioz :)
9 Junio 2006 | 07:54 PM